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Bebida alcohólica: ¿transformó Jesús el agua en vino?

Jesús

diciembre 29, 2025

Si no debemos beber ninguna bebida alcohólica, ¿por qué Jesús convirtió el agua en vino en la boda?

Pr. Alberto R. Timm, PhD

Los términos más comunes para “vino” en el Antiguo Testamento son, en hebreo yáyin y tirósh, y en arameo jamár. El Diccionario Bíblico Adventista del Séptimo Día, pp. 1176-1177, aclara que el término yáyin es “la palabra común para designar el vino envejecido y, por tanto, embriagador (Génesis 14:18; Levítico 10:9; 23:13), y tirósh se utiliza en varios pasajes para designar el zumo de uva fresco o el vino aún no completamente envejecido pero ya embriagador (Génesis 27:37; Números 18:12; Deuteronomio 12:17; Jueces 9:13; Proverbios 3:10; Oseas 4:11)”. Ambos términos hebreos se traducen en la Septuaginta (la traducción griega clásica del Antiguo Testamento) por la palabra oînos. Ya en el Nuevo Testamento la palabra común para ‘vino’ es el mismo término oînos, que puede designar tanto el zumo de uva sin fermentar (Juan 2:9, 10) como el vino fermentado (Apocalipsis 14:8). Debido a su ambigüedad, el término debe interpretarse a la luz del contexto en el que aparece y de su significado teológico más amplio.

El hecho de que algunos patriarcas, como Noé (Génesis 9:20, 21) y Lot (Génesis 19:30-38), se emborracharan en ciertas ocasiones no supone un apoyo divino a esta práctica. Había otras costumbres antiguas, como la poligamia, que Dios toleraba, pero no aceptaba. El mismo Antiguo Testamento, que menciona estos casos de embriaguez, también advierte: “El vino es provocador, la bebida fuerte alborotadora, y cualquiera que con ellos se embriaga no es sabio” (Proverbios 20:1, NBLA). “No dejes que te atraiga lo rojo del vino; ¡que no te deslumbre su brillo en la copa! Suavemente se desliza por la garganta, pero al final muerde como serpiente; ¡causa más dolor que una víbora!” (Proverbios 23:31-32, RVC).

Tanto el “vino bueno” ─que Cristo produjo en las bodas de Caná de Galilea (Juan 2:9, 10)─ como el “fruto de la vid” ─que Jesús usó en la última cena con los discípulos (Marcos 14:23-25)─ fueron un “zumo puro de uva” sin fermentar. Describiendo la última cena, un autor cristiano americano, afirma:

“Delante de él estaban los panes sin levadura que se usaban en ocasión de la Pascua. El vino de la Pascua, exento de toda fermentación, estaba sobre la mesa. Estos emblemas empleó Cristo para representar su propio sacrificio sin mácula. Nada que fuese corrompido por la fermentación, símbolo de pecado y muerte, podía representar al ‘Cordero sin mancha y sin contaminación’” (DTG, p. 609).

Cuando Pablo aconseja a Timoteo que no siga bebiendo “solo agua”, sino también “un poco de vino”, la razón es puramente medicinal, como demuestra la explicación “a causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades” (1 Timoteo 5:23). Pablo también exhorta a los creyentes a no emborracharse “con vino, pues en esto hay desenfreno” (Efesios 5:18) y a los diáconos a no ser “dados al mucho vino” (1 Timoteo 3:8). Algunos afirman, basándose en esta última afirmación, que no podemos consumir “mucho vino” fermentado, pero sí un poco. Sin embargo, a la luz de otras afirmaciones de Pablo (véase 1 Corintios 3:16, 17; 6:19, 20; 1 Timoteo 3:2, 3, 11), podemos deducir que la mera disminución del consumo de vino fermentado no es el ideal divino, sino solo un paliativo que debe culminar en la abstinencia total.

En respuesta a quienes pretenden justificar el uso moderado del vino fermentado, Samuele Bacchiocchi afirma en su libro Wine in the Bible: A Biblical Study on the Use of Alcoholic Beverages (Berrien Springs, MI, Biblical Perspectives, 1989, p. 248), que “la adicción a algo que es intrínsecamente malo es siempre moralmente mala, ya sea moderada o excesiva”.

Autor: Pr. Alberto R. Timm, PhD

La publicación original de este artículo se encuentra en la página web: https://biblia.com.br/perguntas-biblicas/bebida-alcoolica-jesus-transformou-agua-em-vinho/

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