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El fruto del Espíritu (1/2)

Espíritu Santo

febrero 23, 2026

El que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto.

Algunas personas ilustran el fruto del Espíritu descrito en Gálatas 5:22 y 23 como un racimo de uvas donde cada parte sería una “uva” del mismo racimo. Tal vez recurren a esta ilustración porque piensan en las palabras de Jesús cuando dijo:

“Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Como la rama no puede llevar fruto por sí sola si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en mí” (Juan 14:4).

“Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto. Pero separados de mí nada pueden hacer” (Juan 14:5).

¿Has pensado alguna vez en este fruto como el carácter de Cristo impreso en la vida de aquellos que experimentan el nuevo nacimiento cada día a través del bautismo del Espíritu Santo?

“Todos los que reciben a Cristo por la fe llegan a ser uno con El. Los pámpanos no están ligados a la vid por medio de un proceso mecánico o artificial. Están unidos por las raíces de la vid. De la misma manera, quienes reciben a Cristo por la fe llegan a ser uno con El en principio y en acción. Están unidos a El, y la vida que viven es la vida del Hijo de Dios. Deben su vida a Aquel que es vida.

”El hombre regenerado tiene una unión vital con Cristo. Como el pámpano obtiene su sustento del tronco paterno y por esto puede llevar mucho fruto, de la misma manera el verdadero creyente está unido con Cristo y revela en su vida los frutos del Espíritu. El pámpano llega a ser uno con la vid. La tormenta no puede arrancarlo. Las heladas no pueden destruir sus propiedades vitales. Ninguna cosa es capaz de separarlo de la vid.

”Es un pámpano viviente, y lleva los frutos de la vid. Así ocurre con el creyente. Mediante su conversación y buenas obras revela el carácter de Cristo. Como el pámpano extrae su nutrimento de la vid, así también todos los que están verdaderamente convertidos extraen vitalidad espiritual de Cristo”.1

El principio del capítulo 5 de Gálatas comienza recordándonos que Cristo nos ha liberado con un propósito: “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes” (v. 1). Los últimos versos hablan del fruto del Espíritu, una característica de las personas verdaderamente libres. ¿No es así? Veamos a continuación2:

El fruto es la señal segura de la vida saludable del árbol, y “el fruto del Espíritu” es la manifestación hermosa, tranquila y siempre progresiva, a través de la conducta y hasta la vejez (Salmos 92:14), de esa vida nueva que ha sido comunicada por Dios. Pablo no escribe sobre “frutos”, sino sobre el “fruto”; por ejemplo, el “fruto de la justicia” (Filipenses 1:11, en griego) y el “fruto de la luz” (Efesios 5:9).

Aquí se describe un hermoso racimo de nueve variedades de fruta. De forma similar a la cadena de dones de 2 Pedro 1:5-7, todas estas variedades están conectadas como si se sugiriera que la ausencia de alguna de ellas significaría la anulación de todas. Una vez más, es de gran ayuda la triple clasificación que Lightfoot establece en hábitos mentales, cualidades sociales y principios generales de conducta.

Hábitos mentales (versículo 22)

Amor: El Espíritu Santo inspira en el alma ese amor a Dios y al hombre que es el cumplimiento de la ley (v. 14). Puedes comprobar el admirable elogio que hace Pablo del amor en 1 Corintios 13.

Gozo: Un profundo regocijo de corazón, como el que la embriaguez y otras obras de la carne nunca pueden producir. Esta alegría es la alegría “en el Señor” (Filipenses 4:4), y no por las circunstancias.

Paz: La sensación de armonía en el corazón con respecto a Dios y a los hombres. Es esa paz de Dios que guarda el corazón de todas las preocupaciones y temores que tratan de invadirlo (Filipenses 4:7).

Cualidades sociales (versículo 22)

Paciencia: Soportar los insultos o los daños sufridos.

Benignidad: Una disposición bondadosa hacia el prójimo.

Bondad: La beneficencia activa es un paso más allá de la benignidad. No se podría encomiar mejor a Bernabé que decir que era un “hombre bueno”, y eso porque estaba “lleno del Espíritu Santo y de fe” (Hechos 11:24).

Principios generales de conducta (versículos 22-23)

Fe/fidelidad: Cf. Tito 2:10, donde la versión La Palabra (BLP) traduce esta palabra como “fidelidad”. Algunas versiones traducen “fe”; pero seguramente “fidelidad” es más correcta.

Mansedumbre: El temperamento especialmente cristiano de no defender con uñas y dientes los propios derechos. Nuestro Señor asocia la bendición con esta virtud (Mateo 5:5), que además es uno de los atributos de Cristo (Mateo 11:29 y 2 Corintios 10:1).

Dominio propio: Suele traducirse como “templanza”, y en otras versiones como “equilibrio”. La idea que sugiere es la del individuo que sabe controlar firmemente sus deseos y sus pasiones. La palabra también aparece en Hechos 24:35 y en 2 Pedro 1:6.

Contra estas cosas no hay ley (versículo 23). La ley existe para frenar, pero no hay nada que frene estas virtudes del Espíritu (cf. 1 Timoteo 1:9-10).

¿Quiere profundizar más a fin de conocer el significado de estas características en griego? Pues continúa la lectura en la siguiente parte.

Referencias

1 White, Alza tus ojos, p. 181.

2 Gálatas (Novo Comentario da Bíblia), p. 37.

La publicación original de este artículo se encuentra en la página web:  https://biblia.com.br/perguntas-biblicas/fruto-do-espirito-galatas-522-23-12/

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