El fruto del Espíritu (2/2)
Espíritu Santo
febrero 25, 2026
Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.
(a) Eros es el amor de un hombre por una mujer: un amor impregnado de pasión. El término no se utiliza en el Nuevo Testamento.
(b) Filía es el amor cálido hacia el prójimo y los parientes. Es algo del corazón y sus sentimientos.
(c) Storgé significa ‘afecto’, y se aplica particularmente al amor de padres e hijos.
(d) Agápe significa ‘benevolencia’ y es utilizado por los cristianos. Quiere decir que nada de lo que alguien pueda hacernos por medio de insultos, injurias o humillaciones nos empujará a buscar otra cosa que no sea el mayor bien. Por lo tanto, es un sentimiento tanto de la mente como del corazón: corresponde tanto a la voluntad como a las emociones. El término describe el esfuerzo deliberado ─que solo podemos lograr con la ayuda de Dios─ de buscar solamente lo mejor, incluso para aquellos que desean lo peor para nosotros.
Gozo: El término griego es jará, y se caracteriza por describir con frecuencia la alegría que se basa en la religión y cuyo verdadero fundamento es Dios. (cf. Salmos 30:11; Romanos 14:17; 15:13; Filipenses 1:4,25). No es la alegría que proviene de las cosas terrenales o de los triunfos vanos; mucho menos la que tiene su origen en el triunfo sobre alguien con quien se ha rivalizado o competido. Es, más bien, la alegría que tiene a Dios como fundamento.
Paz: En el griego coloquial contemporáneo esta palabra, eiréne, tiene dos usos interesantes. Se aplica a la tranquilidad y la serenidad que un país goza bajo el gobierno justo y benéfico de un buen emperador. Y se usa también para el buen orden de una ciudad o pueblo. En las aldeas había un funcionario llamado “superintendente de la eiréne (paz) la aldea”: era el guardián de la paz pública. En el Nuevo Testamento, el término eiréne suele significar como el hebreo shalom ‘paz’: es decir, no quiere decir simplemente ‘estar libre de penurias’, sino todo lo que contribuye al bien supremo del hombre. Aquí, significa esa tranquila serenidad de corazón que surge de la plena conciencia de que nuestro tiempo está en las manos de Dios. Es interesante observar que tanto jará ‘gozo’ como eiréne ‘paz’ llegaron a ser términos muy comunes en la iglesia.
Paciencia: En griego makrotumía, una palabra con un gran significado. El autor de 1 Macabeos 8:4 narra que los romanos se hicieron dueños del mundo mediante la makrotumía, y aludía aquí a la tenacidad de Roma, que nunca hizo las paces con el enemigo, ni siquiera en la derrota. Se trata de una especie de paciencia que conquista. En general, la palabra no se utiliza para la paciencia con respecto a las cosas o los acontecimientos, sino para la paciencia con respecto a las personas. Crisóstomo dice que es la gracia del hombre que podría vengarse y no lo hace: el hombre que es lento para la ira. Lo que ilumina aún más su significado es su uso muy común en el Nuevo Testamento para referirse a la actitud de Dios y de Jesús hacia los hombres (Romanos 2:4; 9: 22; 1 Timoteo 1:18; 1 Pedro 3:20). Si Dios hubiera sido un ser humano, hace tiempo que habría levantado la mano para destruir este mundo; pero tiene tanta paciencia que soporta todos nuestros pecados y no nos desprecia. En nuestra vida, en nuestra actitud y en nuestro trato con nuestros semejantes, debemos reproducir esta actitud de Dios hacia nosotros, una actitud de amor, tolerancia, perdón y paciencia.
Benignidad y bondad son términos muy vinculados. ‘Benignidad’ es la traducción del griego jrestótes, que también aparece con mucha frecuencia como ‘bondad’ (Tito 3:4; Romanos 2:4; 2 Corintios 6:6; Efesios 2:7; Colosenses 3:12; Gálatas 5:22). Es un término positivo. Plutarco dice que el término para “benignidad” estaba mucho más extendido que “justicia”. Un vino antiguo se llamaba jrestós ‘suave’. El yugo de Cristo es jrestós (Mateo 11:30), es decir, no raspa, ni molesta ni mortifica. La idea general es la de una bondad “tierna”. El término que Pablo utiliza para referirse a la ‘bondad’, agatosúne, es propio de la Biblia. No aparece en el griego común (Romanos 15:14; Efesios 5:9; 2 Tesalonicenses 1:11). Es la expresión más amplia de la bondad. Se define como “la virtud provista para cada momento”. ¿Cuál es la diferencia? La bondad agatosúne podía ─y puede─ reprender, corregir y disciplinar. La benignidad jrestótes solo puede ayudar. Trench dice que Jesús mostró agatosúne cuando purificó el templo y expulsó quienes lo estaban convirtiendo en un mercado, pero manifestó jrestótes cuando fue amable con la mujer pecadora que le ungió los pies. El cristiano necesita una bondad que sea a la vez amable (jrestótes) y enérgica (agatosúne).
Fe (en otras versiones, fidelidad): En el griego popular, la palabra pístis se usa comúnmente para designar la ‘confianza’. Es la característica del hombre digno de confianza.
Mansedumbre: En griego praútes. Es la palabra más complicada para traducir. En el Nuevo Testamento tiene tres significados principales:
(a) ‘Sumisión’ a la voluntad de Dios (Mateo 5:5; 11:29; 21:5).
(b) ‘Docilidad’: el hombre que no es demasiado altivo para aprender (Santiago 1:21).
(c) Más a menudo significa ‘considerado’ (1 Corintios 4:21; 2 Corintios 10:1; Efesios 4:2). Aristóteles definió praútes como el término medio entre la ira excesiva y la excesiva mansedumbre; como la cualidad del hombre que siempre se enfada, pero solo a su debido tiempo. Lo que arroja más luz sobre el significado de esta palabra es que el adjetivo praús se aplica a un animal domesticado y criado bajo control. El término habla del autocontrol que solo Cristo puede brindar. Praútes se refiere al espíritu sumiso a Dios, dócil en todo lo bueno y considerado con el prójimo.
Dominio propio (también “templanza”): El término griego es enkráteya. Platón lo aplica al autodominio. Es el espíritu que ha dominado tanto sus deseos como el amor al placer. Se aplica también a la disciplina que los atletas ejercen sobre su propio cuerpo (1 Corintios 9:25) y al dominio cristiano del sexo (1 Corintios 7:9). En el griego común se aplica a la virtud de un emperador que nunca permite que sus intereses privados influyan en el gobierno del pueblo. Es la virtud que hace a un hombre tan dueño de sí mismo que es capaz de servir los demás.
Pablo creyó y experimentó por sí mismo la muerte del cristiano con Cristo y su resurrección a una vida nueva y pura.
Equipo biblia.com.br
William Barclay, Gálatas, pp. 53-56.
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