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La copa del mundo y el juego de la vida

Vida cristiana

junio 26, 2026

“Dicen los estrategas que para ganar hay que conocer los puntos débiles y… reconocer la fuerza del adversario”.

Pr. Frederico Branco

Muchos comentaristas y periodistas deportivos utilizan la analogía de la “vida” o la “muerte” para describir la situación de un equipo durante el Mundial. Por ejemplo, en la revista Exame, se publicó un resultado de la primera fase de la competición: “Nigeria gana a Islandia 2 a 0 y mantiene a Argentina viva en el Mundial”. En el siguiente partido, el equipo argentino necesitaba una victoria y dependía del resultado de otro partido para seguir “vivo” en la Copa. Con Messi en el campo, ciertamente quedaba algo de esperanza. Después de todo, ¿qué se siente tener en tu equipo al que es considerado por muchos el mejor (o uno de los mejores) del mundo? Los términos utilizados en el fútbol como “victoria”, “derrota”, “esperanza”, “vida” o “muerte”, entre muchos otros, pueden servir como metáforas de la vida cristiana.

Dicen los estrategas que para ganar hay que conocer los puntos débiles y, por tanto, reconocer la fuerza del adversario, pero también implica conocer tus puntos fuertes, entrenar, fortalecerte y tener una actitud mental real y ganadora. La derrota en cualquier ámbito de la vida puede ser aterradora. ¿No es eso lo que sintieron los aficionados cuando Brasil perdió 7 a 1 contra Alemania en el Mundial de 2014? Una potencia pentacampeona también puede perder. En el juego de la vida no es muy diferente. También pasamos por experiencias críticas.

En medicina, el término crisis se utilizaba para describir el punto decisivo de mejora o empeoramiento del estado de un paciente afectado por una enfermedad grave. Superar una crisis puede ser un nuevo comienzo, que implica cambios en el estilo de vida, que van del sedentarismo a la actividad física, de la indisciplina alimentaria a la práctica de hábitos más saludables. Ciertamente, una crisis puede ser el punto de inflexión, un momento decisivo en la vida.

Tener la percepción correcta de uno mismo, de su condición física, mental y espiritual es fundamental. Sócrates empleaba el pensamiento “Conócete a ti mismo” como la base de su filosofía. El problema es que tenemos una dificultad natural para el autoconocimiento para leer nuestros sentimientos y emociones. El profeta Jeremías escribió: “Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?” (Jeremías 17:9, NVI).  Si el corazón es engañoso, ¿acaso no es posible engañarse a sí mismo? ¿Quién puede conocer los motivos más profundos del alma? Una versión más contemporánea dice: “¿Quién puede entender el corazón humano? No hay nada tan engañoso como él; está demasiado enfermo para ser curado”. El desconocimiento de uno mismo es un estado crítico de la existencia: “está demasiado enfermo para ser curado”. Pero Dios responde a la pregunta y dice: “Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos” (Jeremías 17:10).

No sé cómo te estás sintiendo ahora. Puede ser que estés pasando por una crisis y quieras empezar de nuevo haciendo cambios significativos en tu forma de vivir. Es posible que no puedas describir tus sentimientos y tus emociones. Pero Dios sabe y desea revelarte sus caminos y sus propósitos. El cambio positivo y duradero comienza al reconocer la propia condición personal y al conocer de lo que realmente puede nutrir el alma, el cuerpo y la mente. Podemos clamar como David: “Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno” (Salmo 139:23, 24).

En el juego de la vida la Palabra de Dios es indispensable, pues ilumina nuestro camino (Salmo 119:105) y nos ayuda a no tropezar (Salmo 119:11).  ¡Dedica tiempo a relacionarte con Dios!

Autor: Escuela Bíblica

La publicación original de este artículo se encuentra en la página web: https://biblia.com.br/perguntas-biblicas/copa-do-mundo-jogo-da-vida/

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