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La rebelión humana frente a la ira y el perdón divinos (1/2)

Perdón

julio 1, 2026

Dios siempre respeta la libertad de rechazarlo que ha concedido a los seres humanos… la ira y el perdón divinos reflejan su justicia y amor.

Débora Bergère

¿Has leído Números 16?

Este capítulo describe una rebelión dirigida por Coré, bisnieto de Leví. Se reunió con algunos amigos de la tribu de Rubén y se levantaron contra Moisés y Aarón.

Así lo describe Moisés:

“Y se alzaron contra Moisés, junto con algunos de los israelitas, 250 jefes de la congregación, escogidos en la asamblea, hombres de renombre. Y se juntaron contra Moisés y Aarón, y les dijeron: ‘¡Basta ya de ustedes! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y el Señor está en medio de ellos. ¿Por qué, entonces, ustedes se levantan por encima de la asamblea del Señor?’.

”Cuando Moisés escuchó esto, cayó sobre su rostro; y habló a Coré y a todo su grupo y dijo: ‘Mañana temprano el Señor mostrará quién es de Él, y quién es santo, y lo acercará a Él; aquel a quien Él escoja, lo acercará a Él. Hagan esto, Coré y todo el grupo suyo: tomen incensarios para ustedes, y pongan fuego en ellos, y echen incienso sobre ellos mañana en la presencia del Señor; y el hombre a quien el Señor escoja será el que es santo. ¡Basta ya de ustedes, hijos de Leví!’. 

”Entonces Moisés dijo a Coré: ‘Oigan ahora, hijos de Leví. ¿No les es suficiente que el Dios de Israel los haya separado del resto de la congregación de Israel, para acercarlos a Él, a fin de cumplir el ministerio del tabernáculo del Señor, y para estar ante la congregación para ministrarles, y que se te ha acercado a ti, Coré, y a todos tus hermanos, hijos de Leví, contigo? ¿Y pretenden también el sacerdocio? Por tanto, tú y toda tu compañía se han juntado contra el Señor; pues en cuanto a Aarón, ¿quién es él para que murmuren contra él?’” (Números 16:2-11, NBLA).

¿Captaste cuál fue la causa de la rebelión? La insatisfacción y el rechazo de la voluntad de Dios. ¿Podríamos llamar a esto “idolatría de la propia voluntad”?

“Porque la rebelión es tan mala como el pecado de hechicería, y la soberbia es tan mala como la idolatría” (1 Samuel 15:23, NBV).

Coré era levita, pero envidiaba el sacerdocio. ¿Quieres saber la causa? El capítulo 14 de los números registra la situación:

“Entonces toda la comunidad empezó a llorar a gritos y así continuó toda la noche. Sus voces se elevaron en una gran protesta contra Moisés y Aarón: «¡Si tan solo hubiéramos muerto en Egipto o incluso aquí en el desierto!—se quejaban—. ¿Por qué el Señor nos está llevando a esta tierra solo para que muramos en batalla? ¡A nuestras esposas y a nuestros hijos se llevarán como botín! ¿No sería mejor volvernos a Egipto?». Entonces conspiraron entre ellos: ‘¡Escojamos a un nuevo líder y regresemos a Egipto!’” (Números 14:1-4, NTV).

Conviene recordar que la vida en Egipto era una vida de esclavitud:

“Con el paso de los años, el rey de Egipto murió; pero los israelitas seguían gimiendo bajo el peso de la esclavitud. Clamaron por ayuda, y su clamor subió hasta Dios, quien oyó sus gemidos y se acordó del pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob. Miró desde lo alto a los hijos de Israel y supo que ya había llegado el momento de actuar” (Éxodo 2:23-25, NTV).

Si quieres conocer más detalles de esta fase de opresión, sigue leyendo Éxodo 5.

De vuelta en Números 14, los siguientes versos describen a Josué y Caleb guiando al pueblo y diciéndoles que no sean rebeldes, recordándoles la presencia de Dios con ellos. ¿Sabes cómo respondieron? Amenazándolos con apedrearlos:

“Como respuesta, todo el pueblo se dispuso apedrearlos. Pero la gloria del Señor apareció ante ellos, y el Señor le dijo a Moisés: ―¿Hasta cuándo me despreciará este pueblo? ¿Es que nunca me creerán aun después de todos los milagros que he hecho entre ellos?” (Números 14:10-11, NBV).

Dios conoce el corazón humano y las motivaciones de cualquier actitud. En esta situación los ojos del Eterno vieron el desprecio, la incredulidad y la ingratitud, es decir, las semillas de la rebelión.

Moisés intercedió por aquel pueblo que despertó la ira del Señor, y pidió para que la misericordia divina lo perdonara. Sin embargo, Dios siempre respeta la libertad de rechazarlo que ha concedido a los seres humanos , así como siempre ofrece perdón al pecador. Pero, en esta situación, decide atender las palabras de murmuración del pueblo:

“Por tu gran amor, te suplico que perdones la maldad de este pueblo, tal como lo has venido perdonando desde que salió de Egipto”.

”El Señor le respondió: —Me pides que los perdone, y los perdono. Pero juro por mí mismo, y por mi gloria que llena toda la tierra, que aunque vieron mi gloria y las maravillas que hice en Egipto y en el desierto, ninguno de los que me desobedecieron y me pusieron a prueba repetidas veces verá jamás la tierra que, bajo juramento, prometí dar a sus padres. ¡Ninguno de los que me despreciaron la verá jamás!” (Números 14:19-23, NVI).

“Entonces el Señor habló a Moisés y a Aarón diciendo:

”¿Hasta cuándo he de soportar a esta perversa congregación que se queja contra mí? ¡Yo he oído las quejas que los hijos de Israel hacen contra mí! Diles: ‘¡Vivo yo, dice el Señor, si no hago con ustedes conforme a lo que han hablado a mis oídos! En este desierto caerán sus cadáveres, todos los que fueron contados en su censo, de veinte años para arriba, y que han murmurado contra mí. A la verdad, no son ustedes los que entrarán en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que los haría habitar en ella, con la excepción de Caleb hijo de Jefone y de Josué hijo de Nun. Pero a sus pequeños, de quienes dijeron que serían una presa, a ellos yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que ustedes han despreciado” (Números 14:26-31).

La decisión de Dios no les resultó nada agradable y así germinaron las semillas de la insatisfacción. Decidieron culpar a Moisés por haber perdido la oportunidad de entrar en la Tierra Prometida y esto culminó en la rebelión liderada por Coré, y apoyada por Datán, Abiram y algunos otros.

¿Cómo sueles reaccionar ante los “no” de Dios?

Pues bien, ellos reaccionaron rebelándose. Se negaron a hablar con Moisés al respecto. Y como si estuvieran cegados a la realidad y a la voluntad de Dios, aplicaron al escenario de su cautiverio la misma expresión con la que el Señor había descrito la herencia prometida:

“Entonces Moisés mandó a llamar a Datán y Abirán, hijos de Eliab; pero ellos respondieron: ‘¡No vamos a ir! Tú, no contento con habernos sacado de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, ¿ahora quieres también decirnos qué es lo que debemos hacer?’” (Números 16:12-14, RVC).

“Acusaron a Moisés de simular estar actuando bajo la dirección divina para afianzar su autoridad; y declararon que ya no se someterían a ser dirigidos como ciegos, primero hacia Canaán, y luego hacia el desierto, como mejor convenía a sus propósitos ambiciosos. Así se le atribuyó al que había sido como un padre tierno y paciente pastor, el negrísimo carácter de tirano y usurpador. Se le imputó la exclusión de Canaán, que el pueblo sufriera como castigo de sus propios pecados”1.

El desenlace de la historia tiene lugar al día siguiente…

Continúa

1 Patriarcas y profetas, p. 422.

Autor: Débora Bergère

La publicación original de este artículo se encuentra en la página web: https://biblia.com.br/perguntas-biblicas/rebeliao-humana-versus-ira-e-perdao-divinos-12/

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