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El rico y Lázaro, el seno de Abraham y el tormento de los malvados

Parábola

abril 17, 2026

Muchos piensan que la parábola representa a los muertos como si fueran a un estado intermedio, donde los justos son tratados amorosamente por Abraham en un lugar llamado “seno de Abraham”, y los malvados en otro lugar, mantenidos en una condición de tormento. ¿Apoya la Biblia esta creencia?

Pr. Rubens Lessa

“Pido que me ayuden a entender lo que está escrito en Lucas 16:19-31”.

Entender las circunstancias en las que Jesús enunció esta parábola es extremadamente importante. ¿Por qué? Porque, en ese momento, había muchos en la nación judía que estaban en la misma lamentable condición que el hombre rico, es decir, usando de manera egoísta y inapropiada sus riquezas. Muchos judíos, por ser descendientes de Abrahán, pensaban que la salvación les estaba garantizada. ¿Cuál es entonces el objetivo de la parábola? La respuesta es obvia.

De manera muy vívida, revela cómo el tiempo de gracia termina cuando el hombre muere. Después de eso, no tiene una segunda oportunidad. Esta parábola sirve para demostrar el futuro sin esperanza de los infieles. Sin embargo, mucha gente piensa que la parábola refiere que los muertos van a un estado intermedio, donde Abrahán cuida amorosamente a los justos en un lugar llamado “seno de Abraham”, y los malvados van a otro lugar donde se mantienen en una condición de tormento.

¿Apoya la Biblia esta creencia? Si esta interpretación fuera cierta, la Biblia sería incoherente, ya que insistentemente niega un estado intermedio. Como prueba de que la parábola en cuestión no apoya este punto de vista, mencionemos algunos postulados bíblicos.

1. Los muertos están reservados “para ser castigados en el día del juicio” (2 Pedro 2:9). Si están reservados para ser castigados, entonces no están siendo castigados en el presente. Incluso los demonios no están siendo castigados en la actualidad. También ellos están “reservados… para el juicio del gran día” (Judas 6). Los propios demonios le preguntaron a Jesús: “¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?” (Mateo 8:29, RVC).

2. Según la Biblia, los muertos no son conscientes. No tienen los dones del habla y del oír. No tienen sed ni sentimientos, ni manifiestan interés por los que están vivos. “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos no saben nada…, pues la memoria de ellos es puesta en el olvido” (Eclesiastés 9:5).

3. No existe un lugar literal llamado “seno de Abraham”. Pero, según Josefo, el famoso historiador, los judíos de la época de Cristo tenían una fábula muy similar a la parábola que Cristo contó. No se puede dejar de reconocer el gran parecido entre la fábula judía y la parábola del rico y Lázaro. Los judíos de la época de Jesús solían denominar al lugar de los justos “el seno de Abraham”, pero esto no es bíblico. Jesús utilizó sabiamente algo similar para enseñar una lección a aquellos que estaban apegados a las cosas materiales, descuidando las oportunidades de hacer el bien y tomar decisiones correctas en esta vida. A continuación, solo algunas pruebas de que el “seno de Abraham” no es un lugar literal:

(a) Las Escrituras, como hemos mencionado, dicen que los muertos nada saben, que ya no aman ni se interesan por los vivos. No pueden mantener vivas sus propias almas, de modo que las almas muertas no significan nada (véase Ezequiel 18:20; Santiago 5:20).

b) No será hasta la venida de Cristo cuando los “buenos” y los “malos” sean separados. Es en esa ocasión en que Jesús separará las ovejas de las cabras ─los justos de los impíos─ e invitará a los justos a tomar posesión de su recompensa (Mateo 25: 31-34). El diálogo entre Abraham y el hombre rico es figurado. Lo importante es el propósito de la parábola: “La lección que hemos de sacar de ella es que a todo hombre se le ha concedido el conocimiento suficiente para la realización de los deberes que de él se exigen. Las responsabilidades del hombre son proporcionales a sus oportunidades y privilegios” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 209).

El hombre rico de la parábola, extasiado por las cosas del presente, no se preocupaba por prepararse para la vida futura. Usar los bienes en favor de los pobres y prepararse para el cielo no tendrán un nuevo período de gracia. Creemos que las siguientes afirmaciones de Elena de White nos ayudan a comprender mejor el significado de la parábola: “Esta parábola presenta un contraste entre el rico que no ha hecho de Dios su sostén y el pobre que lo ha hecho” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 204). “Dios había hecho del rico un mayordomo de sus medios, y su deber era atender casos tales como el del mendigo” (ídem, p. 205).

“Lázaro representa a los pobres dolientes que creen en Cristo” (p. 206). “Cristo desea que sus oyentes comprendan que es imposible que el hombre obtenga la salvación del alma después de la muerte” (p. 207). “Así Cristo presentó lo irremediable y desesperado que es buscar un segundo tiempo de gracia. Esta vida es el único tiempo que se le ha concedido al hombre para que en él se prepare para la eternidad” (p. 207). “El hombre rico había pasado su vida en la complacencia propia, y se dio cuenta demasiado tarde de que no había hecho provisión para la eternidad” (p. 208). El hombre rico “pretendía ser hijo de Abrahán, pero se hallaba separado de él por un abismo insalvable, esto es, un carácter equivocadamente desarrollado… El gran abismo que existía entre él y Abrahán era el abismo de la desobediencia” (p. 213).

Como puede verse, esta parábola no puede servir como prueba del estado intermedio del hombre después de la muerte, sino que pretende revelar que el tiempo de gracia que Dios concede termina con la muerte.

Autor: Pr. Rubens Lessa

La publicación original de este artículo se encuentra en la página web:  https://biblia.com.br/perguntas-biblicas/o-rico-e-lazaro-o-seio-de-abraao-e-o-tormento-dos-impios/

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