El estudio de la Biblia puede transformar vidas
Biblia
marzo 19, 2025

El estudio de la Biblia contribuye a la comprensión de las verdades divinas, ayuda a la autopercepción y al autoconocimiento, mediante la acción del Espíritu Santo que trabaja incansablemente en la persona para restaurarla a la imagen de su Creador.
Hace algún tiempo se informó de que Luiz Fernando da Costa, conocido como Fernandinho Beira-Mar, había comenzado a estudiar teología en la prisión federal de Catanduvas (PR). Beira-Mar realizará un curso de formación a distancia por medio de cuadernillos. Según el profesor Jaziel Guerreiro Martins, director del colegio, Beira-Mar comenzó a cuestionar al capellán sobre cuestiones de fe y dijo que le gustaría saber “más sobre” la Biblia. La declaración de Beira-Mar sugiere que hay un “movimiento de Dios” en su vida. “Hay algo dentro de él que lo acerca a Dios”, afirmó. Según (folha.com), el Ministerio de Justicia informó que todos los presos tienen derecho a la educación, tal y como se establece en la Constitución Federal y en la Ley de Ejecuciones Penales.
Ciertamente, el estudio estimula el pensamiento y posibilita, en cierto sentido, la mejora de la comprensión del mundo y de las personas. De manera más especial, el estudio de la Biblia contribuye a la comprensión de las verdades divinas, ayuda a la autopercepción y al autoconocimiento, mediante la acción del Espíritu Santo, que trabaja incansablemente en la persona para restaurarla a la imagen de su Creador. La gracia de Cristo va más allá de lo que podemos imaginar y puede alcanzar a pecadores de todo tipo, incluidos los que están en la cárcel por haber cometido delitos. Hay esperanza, porque Dios es justo y misericordioso, y su amor alcanza a todas las personas. A través de la Biblia, el Espíritu Santo actúa para mostrar el pecado y conducir al pecador al arrepentimiento y la confesión. La relación con Dios se restablece mediante la fe en la sangre de Cristo, y una paz que solo Dios puede dar llena el corazón (Romanos 5:1; Filipenses 4:7).
A continuación se ofrecen algunas sugerencias sobre cómo hacer de la lectura de la Biblia un hábito diario y fructífero:
1) Decide reserva un tiempo cada día para buscar a Cristo en silencio a través de la lectura bíblica. Seguramente necesitarás la ayuda de Dios para confirmar y reforzar esta decisión ante los imprevistos.
2) Comienza con pequeños versículos, e incluso con una parte que te resulte agradable y medita en lo que lees. No es necesario que leas grandes capítulos, sino que todo lo que leas tenga sentido en tu vida. Empieza y termina con una oración siempre. Aumenta la lectura poco a poco, y pronto este hábito se convertirá en un alimento espiritual. Ya no podrás vivir sin esos momentos. Esto se llama comunión diaria con Dios.
3) Intenta tener una versión de la Biblia que presente un lenguaje actual, ligero y fácil de entender.
4) Ten a la mano un cuaderno para anotar ideas, reflexiones y comentarios personales, o algo para subrayar en la misma Biblia.
5) Pide la ayuda de Dios para entender lo que vas a estudiar es lo primero que hay que hacer. A través del Espíritu Santo, el Señor ilumina la mente y guía el pensamiento.
6) La Biblia debe leerse sin prisa. Digiere bien las palabras y los pensamientos, con una actitud mental positiva y con la voluntad de escuchar la voz de Dios.
7) La concentración es fundamental. Si es necesario, lee el pasaje más de una vez hasta que el significado quede claro y se acepte.
8) Dos herramientas que pueden ayudar a sacar el máximo provecho de la lectura de la Biblia son un diccionario bíblico y una concordancia bíblica. El primero ayudará a comprender ciertas palabras desconocidas y su significado. La concordancia listará alfabéticamente, por tema, todos los versículos de la Biblia que contengan una determinada palabra.
A continuación hay algunos versículos bíblicos que nos muestran algunos beneficios del estudio de la Biblia:
a) La Palabra de Dios nos da sabiduría para enfrentarnos a los retos de la vida con seguridad: “La ley del Señor es perfecta: reanima el alma. El testimonio del Señor es firme: da sabiduría al ingenuo” (Salmos 19:7, RVC).
b) La Palabra de Dios nos da vida: “Estoy tirado en el polvo completamente desalentado; dame vida conforme a tu palabra” (Salmo 119:25, NBV).
c) La Palabra de Dios nos consuela: “Este es mi consuelo en medio del dolor: que tu promesa me da vida” (Salmo 119:50, NVI).
d) Podemos pedir que la Palabra de Dios se cumpla en nuestras vidas: “He implorado tu favor de todo corazón; ten misericordia de mí según tu palabra” (Salmo 119:58).
e) La Palabra de Dios produce esperanza: “Yo anduve desviado hasta que tú me disciplinaste, ahora obedezco tu palabra” (Salmo 119:67, NBV). “Esperando tu salvación se me va la vida. En tu palabra he puesto mi esperanza” (Salmos 119:81, NVI).
f) La Palabra de Dios es una lámpara que ilumina nuestros caminos: “Tu palabra es una lámpara a mis pies; ¡es la luz que ilumina mi camino!” (Salmo 119:105, RVC).
Vale la pena estudiar la Biblia diariamente y desarrollar una relación de amistad y confianza con Dios. Además, el estudio de la Biblia nos ayuda a conocernos mejor a nosotros mismos y a Dios.
Autor: Escuela Bíblica
La publicación original de este artículo se encuentra en la página web: https://biblia.com.br/perguntas-biblicas/fernandinho-beira-mar-cursa-teologia-dentro-de-presidio/
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