El rico y Lázaro, el seno de Abraham y el tormento de los impíos
Salvación
julio 22, 2026
Muchos piensan que la parábola enseña que los muertos van a un estado intermedio donde los justos son tratados amorosamente por Abrahán —en un lugar llamado el “seno de Abraham”—, y los malvados van a otro lugar, mantenidos en una condición de tormento. ¿Apoya la Biblia esta creencia?
Pr. Ruben Lessa
“Pido que me ayuden a comprender lo que está escrito en Lucas 16:19-31”.
Entender las circunstancias en las Jesús pronunció esta parábola es extremadamente importante. ¿Por qué? Porque, en ese tiempo, había muchos en la nación judía que se encontraban en la misma condición lamentable que el hombre rico, es decir, utilizando sus riquezas de forma egoísta e inapropiada. Muchos judíos, al ser descendientes de Abrahán, pensaban que la salvación estaba garantizada para ellos. ¿Cuál es entonces el objetivo de la parábola? La respuesta es obvia.
De manera muy vívida, la parábola revela cómo el tiempo de gracia termina cuando el hombre muere. Después de esto, no hay una segunda oportunidad. Esta parábola sirve para demostrar el futuro sin esperanza de los infieles. Sin embargo, muchos piensan que la parábola enseña que los muertos van a un estado intermedio donde los justos son tratados amorosamente por Abrahán —en un lugar llamado el “seno de Abrahán”—, y los malvados van a otro lugar, mantenidos en una condición de tormento. ¿Apoya la Biblia esta creencia?
Si esta interpretación fuera correcta, las Sagradas Escrituras serían incoherentes, ya que niegan insistentemente un estado intermedio. Como prueba de que la parábola en cuestión no apoya este punto de vista, mencionaremos algunos postulados bíblicos.
1. Los muertos están reservados “para el día del juicio” (2 Pedro 2:9, RVR1977). Si se reservan para ser castigados es porque no están siendo castigados ahora. Incluso los demonios no están siendo castigados en la actualidad. También ellos están “reservados… para el juicio del gran día” (Judas 6). Los propios demonios preguntaron a Jesús: “¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” (Mateo 8:29).
2. Según la Biblia, los muertos no tienen conciencia. No pueden hablar, oír ni tener sed ni sentimientos, ni manifestar interés por los que están vivos. “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos no saben nada…, pues la memoria de ellos es puesta en el olvido.” (Eclesiastés 9:5).
3. No existe un lugar literal llamado el “seno de Abrahán”. Pero, según Josefo, el famoso historiador, los judíos de la época de Cristo tenían una fábula muy similar a la parábola dada por Cristo. Se reconoce que hay un gran parecido entre la fábula judía y la parábola del rico y Lázaro. Los judíos de la época de Jesús solían llamar al lugar de los justos el “seno de Abrahán”, pero esto no es bíblico. Jesús utilizó sabiamente algo similar para enseñar una lección a aquellos que estaban apegados a las cosas materiales y que descuidaban las oportunidades de hacer el bien y tomar decisiones correctas en esta vida. A continuación, se presentan algunas pruebas de que el “seno de Abrahán” no es un lugar literal:
(a) Las Escrituras, como hemos mencionado antes, dicen que los muertos no saben nada, ya no aman, ni se interesan por los vivos. No pueden mantener vivas sus propias almas, por lo que las almas muertas nada pueden propiciar (véase Ezequiel 18:20; Santiago 5:20).
b) No será hasta el advenimiento de Cristo cuando se separen los “buenos” y los “malos”. En ese momento, dijo Jesús, separará las ovejas de las cabras —los justos de los impíos— e invitará a los justos a tomar posesión de su recompensa (Mateo 25:31-34). El diálogo entre Abrahán y el hombre rico es figurado. Lo importante es el propósito de la parábola: “La lección que hemos de sacar de ella es que a todo hombre se le ha concedido el conocimiento suficiente para la realización de los deberes que de él se exigen. Las responsabilidades del hombre son proporcionales a sus oportunidades y privilegios” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 209).
El hombre rico de la parábola, extasiado por las cosas del presente, no se preocupaba por prepararse para la vida futura. El uso de los bienes en favor de los pobres y la preparación para el cielo no tendrán un nuevo período de gracia. Creemos que las siguientes afirmaciones de Elena White nos ayudan a comprender mejor el significado de la parábola: “Esta parábola presenta un contraste entre el rico que no ha hecho de Dios su sostén y el pobre que lo ha hecho”. (Palabras de vida del gran Maestro, p. 204). “Dios había hecho del rico un mayordomo de sus medios, y su deber era atender casos tales como el del mendigo” (Idem, p. 205).
“Lázaro representa a los pobres dolientes que creen en Cristo” (p. 206). “Cristo desea que sus oyentes comprendan que es imposible que el hombre obtenga la salvación del alma después de la muerte” (p. 207). “Así Cristo presentó lo irremediable y desesperado que es buscar un segundo tiempo de gracia. Esta vida es el único tiempo que se le ha concedido al hombre para que en él se prepare para la eternidad” (p. 207). “El hombre rico había pasado su vida en la complacencia propia, y se dio cuenta demasiado tarde de que no había hecho provisión para la eternidad” (p. 208). “[El hombre rico] pretendía ser hijo de Abrahán, pero se hallaba separado de él por un abismo insalvable, esto es, un carácter equivocadamente desarrollado… El gran abismo que existía entre él y Abrahán era el abismo de la desobediencia” (p. 269).
Como puede verse, esta parábola no puede utilizarse como prueba del estado intermedio del hombre después de la muerte, sino que pretende revelar cómo termina el tiempo de gracia que Dios le ha concedido.
Autor: Pr. Ruben Lessa
La publicación original de este artículo se encuentra en la página web: https://biblia.com.br/perguntas-biblicas/o-rico-e-lazaro-o-seio-de-abraao-e-o-tormento-dos-impios/
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