¿Abomina Dios a los homosexuales?
Homosexualidad
noviembre 3, 2025
Dios ama al pecador, indistintamente, pero aborrece la práctica de cualquier pecado.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna” (Juan 3,16). Este es uno de los versos más hermosos de toda la Biblia y afirma que Dios ama a todas las personas, sin distinción. La Biblia afirma que “no hay distinción de personas delante de Dios” (Romanos 2:11). Esto significa que todo el género humano es objeto de su amor eterno.
Cuando Dios creó al hombre, lo hizo a su imagen y semejanza, varón y mujer (Génesis 1:26, 27). Sin embargo, al pecar, esta imagen fue desfigurada y casi borrada. Esta realidad alcanzó a toda la humanidad, “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). El pecado trajo consigo una nueva condición, una naturaleza pecaminosa o inclinación natural hacia el mal. Esta naturaleza se expresa de diferentes formas y cada ser humano tiene una lucha personal que librar. No importa qué tendencias pecaminosas posea cada uno, ni qué tipo de pecado haya cometido.
El amor de Dios es constante y fiel. Sin embargo, Dios concede la gracia a todas las personas, sin distinción, y ofrece el perdón, la restauración y el poder para resistir el mal. Tal vez alguien piense: “he nacido así”, o “no tiene sentido luchar contra mi naturaleza”. Esta forma de pensar no refleja la comprensión del poder transformador del Evangelio (2 Corintios 5:17; Gálatas 2:20).
El propósito de Dios es redimir al ser humano y restaurar en él la imagen de su creador. Solo Dios, que nos ha creado y conoce nuestra naturaleza, puede satisfacer los anhelos de nuestro corazón. Su Palabra es la revelación de su propósito y su voluntad para nuestra felicidad, y proporciona una guía para todas las áreas de nuestra vida, incluyendo la sexual. La Biblia es muy clara al respecto.
El relato de la creación en el Génesis 2 describe el primer “matrimonio” celebrado por Dios mismo. Dios quiso que el matrimonio de Adán y Eva sirviera de modelo para todos los matrimonios posteriores. El matrimonio, así instituido por Dios, es una relación monógama y heterosexual entre un hombre y una mujer (Mateo 19:4-6). Destacamos que Dios ama al pecador, indistintamente, pero aborrece la práctica de cualquier pecado, incluida la homosexualidad. La Biblia advierte claramente contra esta práctica: “No tendrás relaciones sexuales con otro hombre, como si fuera mujer, porque eso es un pecado abominable” (Levítico 18:22, PDT).
¿Por qué Dios considera la práctica homosexual una abominación? El Antiguo Testamento llama a este pecado “abominación”, y el Nuevo Testamento considera la práctica homosexual como “pasión vergonzosa”, “contraria a la naturaleza”, “actos indecentes” y “perversión” (Romanos 1:26-27, NVI). Dios aborrece la homosexualidad porque es una distorsión del propósito original que el designó en la creación. Los que rechazan persistentemente la gracia de Cristo y eligen vivir en contra de la revelación divina pueden perder su gran oportunidad de salvación (véase 1 Corintios 6:9, 10). Dios pide a todos los que lo aman de verdad que huyan de estas cosas (1 Tesalonicenses 4:1 y 3). Por lo tanto, Dios no aborrece al homosexual, sino la práctica de la homosexualidad.
Nadie puede vencer sus propias tendencias pecaminosas por sí mismo. Esto viene de Dios, a través de la fe y la confianza en su Palabra. Si nos mantenemos conectados a Jesús, somos transformados a su semejanza y podemos decir como Pablo: “Todo lo puedo en Aquel que me fortalece” (Filipenses 4: 13). “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” y “lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).
Autor: Escuela Bíblica
La publicación original de este artículo se encuentra en la página web: https://biblia.com.br/perguntas-biblicas/deus-abomina-homossexuais/
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