Aprendan de mí
Jesús
febrero 17, 2025

Jesús nos presenta la clave para el descanso que nos ofrece.
Pr. Amin Rodor, Ph. D.
“Vengan a mí, todos los que están fatigados y cargados, y yo los haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).
En esta referencia exclusiva a sí mismo como “humilde de corazón”, Jesús nos presenta la clave para el descanso que nos ofrece. Vivimos en una cultura de “autopromoción”, de “defensa de los propios derechos”, de “preocupación por ser el primero”, de “ganar por intimidación”, de búsqueda incansable de “tronos” y una docena de agendas más al servicio del yo. Lo que no comprendemos es que esa actitud es precisamente lo que más destruye nuestra paz. Estamos tan ocupados defendiéndonos, promocionándonos o manipulando a los demás en nuestro favor que nos programamos para una nueva guerra cada día. Pero el egoísmo puede ser cualquier cosa menos algo nuevo:
Grecia dijo: “Sé sabio: conócete a ti mismo”.
Roma ordenó: “Sé fuerte y disciplínate”.
El judaísmo insistía: “Sé bueno y cumple la ley”.
El hedonismo seducía: “Busca el placer y satisfácete”.
La educación orienta: “Sé hábil y expande tu universo”.
La psicología motiva: “Ten confianza y autoafírmate”.
El materialismo proclama: “Sé posesivo y realízate al poseer”.
El humanismo enseña: “Sé capaz; cree en ti mismo”.
El orgullo afirma: “Sé superior y promueve el interés propio”.
Jesucristo nos enseñó algo diferente: “Sé altruista, vence el egoísmo, subyuga la inclinación a explotar a los demás y a ‘aprovecharte en todo’. Sé generoso, porque, al fin y al cabo, los mansos heredarán la tierra”. Cuando pienso en este Jesús asombroso y en su actitud desafiante, tan discrepante de nuestra naturaleza, no puedo evitar sacudir la cabeza y sonreír. En nuestra sociedad del “gana todo lo que puedas”, el concepto de “victoria sobre el egoísmo” y de “ser el que sirve” se considera una broma o una tontería.
Pablo, después de exhortar a los hijos del reino a no hacer nada por egoísmo, a considerar a los demás mejores que uno mismo, a preocuparse no solo de las cosas propias sino también de las ajenas (Filipenses 2:3, 4), los desafía a alimentar el mismo sentimiento que se encuentra en Jesús: “aunque él era igual a Dios, no consideró esa igualdad como algo a qué aferrarse. Al contrario, por su propia voluntad se rebajó, [y] tomó la naturaleza de esclavo” (Filipenses 2:6, 7, NBV).
Autor: Amir Rodor, Ph. D.
Fuente: Amir Rodor, Encontros com Deus (Tatuí, SP: Casa Publicadora Brasileira), Meditações Diárias, 06/04/2014.
La publicación original de este artículo se encuentra en la página web:
https://biblia.com.br/perguntas-biblicas/aprendei-de-mim/
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