Lo que la Biblia enseña sobre la generosidad
Valores
enero 7, 2026
La generosidad en las ofrendas es un tema muy presente en la Biblia.
Pr. Josanan Alves
Algunos ejemplos de vida en el cristianismo brillan como un faro en la profunda oscuridad de nuestro mundo egoísta. Estos ejemplos nos recuerdan: podemos ejercer la generosidad a pesar de nuestras pruebas. Estos ejemplos deberían desafiarnos a invertir nuestros tesoros en el cielo, donde la polilla, el óxido y los ladrones no pueden llegar.
Un misionero había desafiado a los miembros de su iglesia a hacer un sacrificio por la causa de Dios. Al visitar a una de las familias más pobres de la iglesia, no podía creer lo que veían sus ojos. Cuando se acercó, se dio cuenta de que el hijo mayor tiraba del arado en lugar del fuerte buey que tenía la familia. Cuando el misionero preguntó dónde estaba el buey, se sorprendió cuando la familia respondió: “Lo vendimos para poder dar una ofrenda para el nuevo lugar de culto a Dios”. El misionero lloró al comprender el enorme sacrificio de la familia. Estaban dispuestos a soportar la pobreza con tal de poder contribuir a la obra de Dios.
Ejemplos que seguir en la Biblia
En 2 Corintios 8:1-5, Pablo anima a los corintios a crecer en la gracia de dar. Para motivarlos a dar generosamente, trae consigo el ejemplo de las iglesias de Macedonia. Pablo presenta a los macedonios como un ejemplo digno de imitar en lo que se refiere a dar a Dios.
Los macedonios
Macedonia era una región montañosa al norte de Grecia, en la península de los Balcanes. La primera mención que se hace de ella en la Biblia se encuentra en Hechos 16, cuando un hombre se le aparece en una visión a Pablo y le suplica: “¡Ven a Macedonia y ayúdanos!” (Hechos 16:9, BLP).
Lucas relata con detalle los viajes de Pablo por Macedonia (Hechos 16:11-17:14). Pablo predicó en Filipos, la principal ciudad macedonia. En esta ciudad, Pablo tuvo al primer convertido en Europa, una mujer llamada Lidia, que era vendedora de púrpura. En varias ocasiones, Pablo mencionó el sacrificio que los cristianos macedonios soportaban para atender sus necesidades y las de los demás (Romanos 15, 2 Corintios 8, Filipenses 4).
Los cristianos macedonios fueron condenados al ostracismo y perseguidos por creer en el Señor Jesús como consecuencia de haber abandonado sus falsos dioses y su forma de vida vacía. Muchos, en condiciones similares, actuarían en modo de autoconservación, pero no así los macedonios. Estos cristianos se encontraban en una situación de gran aflicción, pero contribuyeron al alivio de los demás. Los cristianos macedonios, a pesar de toda la prueba, son descritos como teniendo una abundancia de alegría en medio de la tribulación. Esta alegría abundaba en su generosidad.
Su pobreza extrema
Pablo resalta el hecho de que los macedonios no solo eran pobres, sino extremadamente pobres. Para Pablo fue maravilloso observar que gente tan pobre pudiera ser tan generosa. ¿Cómo puede abundar la generosidad en semejante pobreza? Para Pablo fue un milagro que solo podía atribuir a Dios. Pablo utiliza el ejemplo de los macedonios para lanzar el siguiente desafío a los cristianos de otros lugares y tiempos:
¿En qué debemos invertir principalmente?
Pablo brinda el siguiente consejo a través de Timoteo: “A los ricos de la edad presente manda que no sean altivos ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas sino en Dios quien nos provee todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, que sean generosos y dispuestos a compartir, atesorando para sí buen fundamento para el porvenir para que echen mano de la vida verdadera” (1 Timoteo 6:17-19).
El ejemplo de Macedonia enseña de manera elocuente a quienes, estando en la iglesia en una situación de pobreza, tienen que servir al Señor. Al vernos en una situación así, nos preguntamos: ¿qué podemos dar al Señor cuando somos tan pobres?
“Él (Jesús) enseñó que el valor de la ofrenda se estima no por la cantidad, sino por la proporción en que se da y por los motivos que movieron al dador”.
Puede que algunos de los nuestros pasen por pruebas y dificultades económicas, pero el firme ejemplo de los macedonios acalla nuestras protestas. Y silencia todas nuestras excusas hasta que nos vemos obligados a confesar que son nuestro egoísmo y nuestra autopreservación los que nos impiden dar generosamente para la causa de Dios.
¿Cómo podemos volvernos generosos?
Debemos responder una pregunta: ¿qué hacía que los cristianos macedonios fueran una iglesia tan generosa y alegre, y que no necesitaban ningún tipo de presión para dar? ¿Qué hizo que los cristianos macedonios pidieran al apóstol Pablo el privilegio de participar en el ministerio de dar? ¿Cuál fue el secreto? En realidad, no hay ningún secreto en la causa de Dios. Todos podemos vivir una vida de generosidad y victoria sobre el egoísmo.
Tres aspectos destacan en su disposición a ofrendar generosamente
1. Habían recibido la gracia de Dios
Por naturaleza somos egocéntricos y no queremos dar generosamente. E, incluso cuando damos, podemos estar movidos por razones egoístas. Para dar a la causa de Dios libremente, debemos encontrar la gracia de Dios en la persona de Jesucristo. Comprender su sacrificio en la cruz por nosotros tocará las cuerdas invisibles de nuestro corazón y fundirá el egoísmo y el egocentrismo que allí reside. Solo cuando vemos al Hijo del Hombre levantado en favor de nosotros, somos atraídos hacia él. Cuando miramos el sacrificio que hizo solo por nosotros, nuestros corazones serán movidos para corresponderle. El amor despierta amor. De hecho, amamos porque él nos amó primero. Su amor nos impulsará a dar.
2. Ellos primero se dieron a sí mismos al Señor
La razón por la que muchas personas no dan generosamente es porque no se han entregado realmente al Señor. El secreto de la verdadera entrega se encuentra en darnos primero a él. La razón por la que los macedonios dieron más de lo esperado, y más allá de su capacidad, tiene que ver con el mismo factor: se habían entregado al Señor. La verdad es que solo podemos dar generosamente, seamos ricos o pobres, cuando nos damos primero al Señor.
3. Ellos se entregaron a la causa
Malgastar nuestros recursos suele ser difícil. Solo invertimos dinero en cosas que son importantes para nosotros. Por esta razón Jesús declara que nuestro corazón sigue a nuestro tesoro. Tenemos buenos ejemplos para seguir. Por ello, ahora tenemos que ir a la presencia de Dios cada día a fin de que nos dé la fuerza y la capacidad para hacer lo que sabemos que hay que hacer.
Autor: Pr. Josanan Alves
La publicación original de este artículo se encuentra en la página web: https://biblia.com.br/perguntas-biblicas/o-que-a-biblia-ensina-sobre-generosidade/
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