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¿Cómo se restringen algunos alimentos?

Salud

enero 2, 2026

Es interesante observar que los animales recomendados para la alimentación fueron los mismos que se utilizaron para el sacrificio en la adoración.

El régimen alimenticio que al principio se le indicó al hombre no incluía a los animales. Solo luego del diluvio, cuando todo lo verde de la tierra había sido destruido, el hombre recibió la orientación de qué tipo de animales podían comer. Es interesante observar que los animales recomendados para la alimentación fueron los mismos que se utilizaron para el sacrificio en la adoración.

“Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar” (Génesis 8:20).

Vale recordar que la cantidad de animales limpios que debían entrar en el arca tenía que ser mayor que el de los animales no limpios —o inmundos— (Génesis 7:2-3). Los animales inmundos tenían como propósito limpiar el lugar. ¿Te has fijado en que aún hoy se puede reconocer fácilmente a los animales “basureros” del planeta? Ya sea en la tierra o en el mar, ellos están comiendo las impurezas.

Los primeros seres humanos ya conocían perfectamente la distinción entre animales limpios e inmundos. Por eso, Dios no necesitó brindar una lista detallada de ellos. Solo después de la esclavitud en Egipto, donde el pueblo se distanció de la adoración a Dios, fue necesario formularla.

En el Edén, cuando Dios proveyó comida al ser humano, le dijo qué debía y qué no debía comer, y así estableció su señorío sobre la alimentación del hombre. Es Dios quien proporciona el alimento. Es el quien crea la vida y la mantiene por medio del alimento que provee.

“Dios dijo además: “He aquí que les he dado toda planta que da semilla que está sobre la superficie de toda la tierra, y todo árbol cuyo fruto lleva semilla; ellos les servirán de alimento” (Génesis 1:29, RVA-2015).

“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16-17).

Que Eva comiera lo que Dios le había prohibido equivalió a declarar: “No reconozco al Señor como el autor y sustentador de la vida. No confío en su Palabra”. Fue un cambio de señorío. Por otra parte, mira ahora a Daniel y a sus amigos: la declaración del señorío en sus vidas se definió por su elección de no comer los manjares del rey.

“Pero Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del rey, así que le pidió al jefe de oficiales que no lo obligara a contaminarse” (Daniel 1:8, NVI).

“Y le dijo: ‘Por favor, pruébanos durante diez días con una dieta de vegetales y agua’” (Daniel 1:12, NTV).

Al salir los israelitas de Egipto, encontramos en el relato del Éxodo que el pueblo tuvo que pasar por una reeducación de sus hábitos. Y ¿qué alimento les proveyó Dios? El maná. Pero el pueblo quería carne, y Dios les atendió su pedido. ¡El desenlace fue trágico!:

“La gente extraña que se había mezclado con los israelitas sintió ansia de comer, y los propios israelitas lloraban diciendo: ¿Quién nos proporcionará carne para comer? ¡Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, así como de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos! Pero ahora nuestras gargantas están secas, pues sólo disponemos de este maná” (Números 11:4-6, BLPH).

“[Luego, Dios mandó a Moisés] al pueblo le dirás: “Purifíquense para mañana pues van a comer carne. Sus quejas han llegado a oídos del Señor cuando decían: ‘¡Quién nos diera carne para comer! ¡Ciertamente nos iba mejor en Egipto!’. Pues bien, el Señor les dará carne, y comerán. No comerán un día, ni dos, ni cinco, ni diez, ni veinte, sino durante un mes entero, hasta que les salga por las narices, y la aborrezcan; así será por cuanto rechazaron al Señor que está en medio de ustedes al quejarse ante él, diciendo: ‘¿Para qué habremos salimos de Egipto?’” (Números 11:18-20, BLPH).

“El Señor levantó un viento que trajo bandadas de codornices desde la región marítima, y las arrojó junto al campamento, aleteando a un metro del suelo en un radio de una jornada de camino. El pueblo se dedicó a recoger codornices todo aquel día, toda la noche y todo el día siguiente. El que menos codornices recogió, lo hizo en una gran cantidad y las tendieron alrededor del campamento. Aún tenían la carne entre los dientes, sin acabar de masticarla, cuando la cólera del Señor estalló contra el pueblo y lo hirió el Señor con una terrible plaga. El lugar se llamó Kibrot-Hatavá, por cuanto allí fueron sepultados los culpables de glotonería” (Números 11:31-34, BLPH).

Durante el tiempo del Éxodo, Dios se reveló al pueblo y le recordó cómo debía ser la adoración y los sacrificios (Levíticos 1-10) y qué animales podían usarse como alimento (puedes ver la lista en Levítico 11). Después de 400 años de esclavitud en Egipto, el pueblo se había alejado de Dios y se había involucrado con la idolatría, y llegó a comer la carne que tenía enfrente.

De las carnes permitidas —las carnes limpias—, estaba estrictamente prohibido comer su grasa y su sangre.

“Por tanto, ya sea que coman o beban, o que hagan otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31, RVA-2015).

Autor: Escuela Bíblica

La publicación original de este artículo se encuentra en la página web:  https:https://biblia.com.br/perguntas-biblicas/como-se-da-restricao-a-alguns-alimentos/

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